sábado, 18 de abril de 2015

El hilo rojo.




Hace días que volví a escuchar una referencia sobre una antigua fabula japonesa que trata sobre un hilo rojo invisible que une a personas, que por lo visto están destinadas a estar unidas de una u otra manera durante sus vidas.
La definición que hace wiki pedía de ella es la siguiente:
“El hilo rojo es una creencia tradicional en Asia Oriental, presente en la mitología china y en la japonesa, entre otras. Cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.”


Aunque como siempre, todo puede tener múltiples interpretaciones, yo siempre he pensado que esto no deja de ser algo en cierto modo difícil, y descarto que esto se trate solo del amor. Lo primero porque uno no siempre va a esperar al amor de su vida eternamente, y sería muy cruel pasar toda una vida unida de manera invisible a otra persona… y simplemente conocerla en la vejez.
Yo creo que esta creencia se basa en la unión que existen entre personas que se necesitan, y ciertamente la más usada es entre padres e hijos adoptados. Donde la fabula cree que se está predeterminado desde el nacimiento a encontrarse. Y pensarlo así es ciertamente lo bello y gratificante de esto, y creo que de hecho se ve con cada familia que adopta.
Mágicamente yo he vivido eso en una persona muy cercana. Y las veo juntas y te paras a pensar que maravilloso ha sido el destino que las unió.
Por eso me decido a pensar que estos lazos van más del simple amor sentimental… a un amor más profundo y bello.


Da igual la gente que haya, el lugar donde estés o la situación … simplemente notas que con solo mirarla te has entendido con ella sin siquiera pronunciar una palabra… cuando una mirada basta para saber todo lo que la otra persona te quiere decir, siempre terminas dibujando una sonrisa en tu cara al recordarlo. Da igual los años y que caminos tomes, cuando encuentras a alguien así… vas viendo a la vez que trascurre el tiempo como cada vez más te convences de que algo especial te une a ella.
Yo tengo una deuda con alguien muy especial en mi vida…. Alguien que está conmigo desde el principio de los principios, cuando uno ya es un chico y empieza a explora el mundo que lo rodea. Ese alguien que siempre demuestra gran interés por compartir cosas contigo… personas que posiblemente no le diste el espacio o la relevancia que merecían… pero que no cejaron en su empeño en estar ahí. a tu lado.
Cuando desde el punto de vista de la experiencia de los años vividos… vas echando la vista atrás y te das cuenta de las cosas que has vivido….es a veces cuando descubres que hay gente desde el principio que siguen a tu lado. Y yo hace muchos años que me di cuenta y empecé a valorar el cariño sincero que mucha gente ha demostrado hacia mí durante todos estos años.
Contar cada cosa, anécdota o experiencia que hemos compartido no seria fácil… pero simplemente con expresar el cariño profundo públicamente que siento por ella... basta para dar a entender que pocas personas han estado y sé que van a estar conmigo hasta el final de mis días… y tengo claro que ella si lo va estar… pues lleva demostrándomelo abiertamente desde que nos conocimos.
Yo he ganado con los años confianza y seguridad en mi mismo… y debo admitir que de joven este amor era fácilmente confundible e incluso censurable… a veces, por no decir bastante, incluso huía de demostrar públicamente muestras de cariño por temor a malinterpretaciones o habladurías…. Y que seguramente lamentare el resto de mis días…. Pero puedo resarcir ese error invirtiendo el proceso.
Y lo hare sin siquiera tener que decir te quiero. Ya que no hace falta. Pues como he dicho hay personas en tu vida a las que simplemente con mirarlas ya saben leer en tus labios las palabras de agradecimiento que dices con el corazón…
Por sentirte querido de esa manera se que un hilo rojo me une a ella y lo bueno de esto es que uno nunca va estar por lo tanto solo en la vida.

Es posible que el hilo desencadene en varios sitios más…. Yo de momento solo conozco este y le doy gracias a dios por tener a alguien así a mi lado… creo que la mejor manera de agradecerle todo lo que de manera incondicional siente por mi….
Es decirle simplemente .... TE QUIERO.

martes, 22 de abril de 2014

Los Sueños.




Casi ni me acordaba de cuánto tiempo hacia que no soñaba…

Claramente sueño cada noche, pero un verdadero sueño es aquel que nada más abrir los ojos, hace emerger una amplia sonrisa seguida de un cúmulo de sensaciones que ni se explicar. Eso, junto a esos breves segundos que producen un placer tremendo… es a lo que yo llamo soñar.

Si la gente, o yo mismo pudiésemos elegir que soñar, realmente no tendríamos tanto placer en ello… seguramente nos aburriríamos muy rápidamente de soñar cosas como ser el más popular del instituto… salir con la vecina guapa del quinto… o simplemente soñar con viajar a sitios a los que nunca podremos ir… cosas que parecen necesarias, pero se convertirían en películas de ficción de nuestra vida con nosotros como artista principal. No podríamos preparar guiones ni vivir sensaciones constantemente, de cosas que no conocemos.

Por eso creo que el azar, de añores, vivencias, ilusiones, fracasos y demás… conjuntan un revuelto perfecto para el libre albedrío de los sueños. No podríamos preparar los sueños… no estamos preparados para ello… y simplemente eso es lo que lo hace especial.
En los sueños podemos sentir, aprender cosas nuevas, prepararnos para superar nuestros retos y miedos… es increíble y simplemente no se puede explicar con palabras.

Yo había olvidado una cosa que hoy mismo recordé al soñar. Una cosa que la gente trata de explicarse de mí y que incluso a mi empezaba ya a angustiar.
Mi cuñada misma, esta semana conversando conmigo, me preguntaba cual era la verdadera razón de que nadie me gustase.

¿Era cuestión física? ¿Era miedo? ¿Desgana? …. no entendía como en tantos años aun no había rehecho mi vida…
Hablamos un largo rato y ni yo mismo creía la razones que argumentaba para estarlo y que no se sustentaban… no había ninguna razón de peso que apoyara mi postura.

Pero mi mente es reacia… y mi corazón mas.

En mi interior hay algo que no anda bien, me decía yo mismo repetidamente…. durante días he estado pensando en ello y sin llegar a angustiarme… uno se siente presionado por los demás.

¿Que sentiste cuando conociste a tu pareja? No supiste desde ese momento que te gustaba todo de él o de ella, …. Su forma, Su persona…. Su voz… ¿Su pelo? Le dices esto a la gente y se queda extrañada mirándote cual loco.

Yo me enamorado anteriormente y sé que esto ocurre. Simplemente un día llega alguien que conecta contigo…. Como una llave a su cerradura, ¿Romanticismo? …. Seré un romántico… un sentimental o simplemente ¿un soñador? No lo sé….


Lo que si se es que prefiero esperar… quiero encontrar a alguien que llene complemente mi vida y mi corazón. Necesito estar con alguien que me guste, que me llene y me complemente… me niego a pensar lo contrario y mucho menos dejarme llevar por los que posiblemente sea lo fácil…

Yo necesito compartir mi vida con alguien de la que este enamorado.



Hoy le doy las gracias a mi mente, por recordarme con los sueños lo bonito que es conocer y enamorarte de alguien, …. Y lo bien que uno se siente cuando cree estar con la mujer de su vida.



Hoy es simplemente un sueño…

Mañana puede que el sueño sea una realidad ;-)

lunes, 23 de septiembre de 2013

Recuerdos.


En el sofá de mi casa… me doy cuenta de lo grande y vacía que esta.
Hace años que mi familia y yo vivimos en ella y hasta hoy no me he dado cuenta de la soledad que siento en ella… no sé que me ocurre y menos podría explicarlo, pero sé que este vacío tan grande no me deja respirar.
Mi hijo me trae un vaso de leche y me pregunta que tal estoy… no puedo apenas expresarme y con un leve movimiento de mi cabeza le asiento para darle a entender que me encuentro bien.
Cuando se va, las lagrimas recorren mis mejillas, son tan abundantes y amargas, que recorren la totalidad de mi cara… pero me cansado de secármelas y las dejo caer sobre mi falda.
Temo que mi pareja me encuentre así, no sabría explicarle porque me siento tan mal y responder a sus preguntas… simplemente ni quiero ni tengo pensado que decirle.
Mi cuerpo está en estado de shock y mi mente en cortocircuito. Ni mi mente razona, ni mi cuerpo reacciona. Mi piel se eriza a cada momento… escalofríos de tristeza recorren mi piel, esta situación me sobrepasa, asusta y asfixia por igual…
Todo en la vida me parecía bien hasta que mi padre falleció, todo me parecía maravilloso... Mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi vida, mi casa…. ¡Mis problemas! Pero ni ellos mismos, parecía que no tuviesen solución… pero todo estaba alimentado con el amor de mi padre y no lo sabía.
Él era el pilar de mi vida y ha tenido que irse para que me dé cuenta… se ha ido y no me ha dejado decirle cuanto lo quería y cuanto lo necesitaba, todo lo que me ha dado en la vida, lo orgullosa que estaba de él… se ha ido y no he podido decirle que me quería ir con el… se ha ido y me ha dejado aquí sola… Quiero enfadarme con él, por dejarme aquí pero no puedo.
No pasa un minuto de mi día que no sea para recordarlo… recuerdo sus quejas, su llamadas de teléfono, como cogía a mi hijo cuando era un bebe… recuerdo a mi madre con el llevándonos al colegio a mi hermana y a mi… no tengo segundos del día que su recuerdo no esté presente.
Recuerdo cosas de cuando era una niña, de cuando era una jovencita, de cuando era una mujer…. me entristece imaginarme un futuro sin él.

No sé qué pensar ni que imaginar… pero veo a mi hijo observándome desde lo lejos. ¿Que mira? Debe estar preocupado por mi… él quería mucho a su abuelo pero la juventud debe prevenir que se sufra tanto… aunque no creo que sea del todo cierto lo que digo…
Me pregunto si mi hijo cuando sea mayor, su mayor recuerdo será la de verme en este estado. ¿Que pasara cuando yo ya no esté?... ¿Lamentara tanto o más la perdida como la que yo acabo de padecer?….
Ahora entiendo que me protegen los recuerdos tan maravillosos que mi padre se forzó en labrar en nuestras mentes con las experiencias tan maravillosas que compartimos…
El también tuvo el infortunio de perder a su vez a su padre…. Y no recuerdo que hiciera algo más que la de ayudarnos a superar la perdida de nuestro abuelo…. Creo que mi padre no solo era un gran hombre… era un hombre fuerte que supo afrontar la vida tal cual le llegaba…
¡Y sus hijas! su herencia no podemos más que recordar y alabar al hombre tan bueno que fue…



¡Voy a levantarme! voy a preparar la cena a mi familia… voy a llorar cada noche en silencio la perdida de mi padre... pero la vida continua y mi vida la sostienen otros pilares tan grandes y poderosos como fue el de mi padre….
Mi madre, mi hijo y mi familia son mi mundo… necesito luchar por ellos…

“Necesito dejarles una herencia de recuerdos maravillosos, tantos o más… de los que mi padre me dejo a mí”.








Mientras lo escribía escuchaba esta linda canción:
http://www.youtube.com/watch?v=4f_fGnKoX5w
Lo escribí con todo el amor del mundo para ti horas después de hablar contigo.





miércoles, 7 de noviembre de 2012

La ventana del recuerdo.


Son las doces de la noche… y la enfermera acaba de venir a despedirse. Me ha traído un vaso de leche calentita.
Además me trae en el bolsillo escondido un sobre de cola cao que ha guardado expresamente para mí, junto a un yogur por si de noche me entran ganas de tomar algo.
La enfermera es muy agradable, tiene el turno de noche y está pendiente constantemente de mi… soy el único paciente de la doble habitación, y por lo visto tampoco hay mucha gente en toda la planta. Por lo que imagino disponen de mucho más tiempo.

Para cuando ella termine su turno yo aun estaré dormido.
De todas las enfermeras que me visitan es la más joven, se le ha despertado un instinto maternal conmigo increíble. Y eso que mi madre me acompaña día y noche… pero supongo que es normal, cuando tratas a los demás con tanta delicadeza… casi siempre recibes lo mismo… Y yo me estoy portando muy bien.

Todas me tratan como un bebe… pero eso a mí me encanta más que molestar.

Mi madre imagino que también se alegra pero no dice nada… ve el ir y venir de las enfermeras como una cosa ya normal. A veces sonríe cuando ellas se van… y yo me ruborizo ante ella.

Ahora ella esta medio dormida en la butaca… está ahí, relajada. Hemos pasado unos días muy intensos y ya más relajados, mi madre puede dormir casi toda la noche.
La miro mientras pienso… y pienso porque no puedo dormir.
Desde que llegue, las noches se me hacen muy angustiosa… temo dormir y volverme a ahogar y no despertar. Es una sensación increíblemente angustiosa y cuatro días después aun me sobresalta.

Después de todo lo que pasado estos días… de no comer en semanas, de la fiebre… de no levantarme ni moverme… de perder más de diez kilos… de aguantar la llegada a urgencias y de la intervención para drenar el flemón allí mismo sin anestesia, cosa que me permitió volver a respirar bien… de la sangre… del miedo…de las agujas que me metían en la misma garganta… y el gotero!!! Ese chisme que estaría conmigo una semana entera sin apartarse de mí. Todo eso, su recuerdo…
No me dejan descansar…

Durante el día todo es distinto… la llegada de la comida es todo un acontecimiento para mi… la dieta de masticación blanda es imposible aun de comer para mi… me meto las cosas en la boca y las saboreos… pero ni puedo masticar por el dolor y mucho menos tragarla. Así que chupo las cosas y bebo un poco de líquidos.
La llegada de las visitas me emociona en cantidad… Mi madre se alegra también, ella es la que habla… el corte en la garganta no solo no me deja tragar... Sino que hablar también es una odisea.

Aun así, sentado en la cama y ayudándome de aspaviento, recreo mis peripecias en urgencias con gran efusividad… mi madre me riñe continuamente y me pide que me calme… pero aguanto. Eso sí, estoy tan débil que me mareo con cuatro movimiento que hago. Pero recreo a la perfección lo que me hicieron y de tal modo, que con la habilidad que pudiese tener un actor, la visitas viven emocionadas el relato… Poniendo caras de dolor o de emoción según avanza la historia.

Pero en todas casi sin aire y acalorado término tumbándome triunfal en la cama… “El miedo se me iba desvaneciendo cuantas más veces contaba lo que me ocurrió”.
Aunque no recibí demasiadas visitas, ya que nadie apenas se enteró, si tengo que agradecer mucho las que tuve. “Qué cosas las visitas en estos casos, que llenan tanto de afecto y de calor a uno”.

Yo nunca había estado de paciente en un hospital, solo una vez de chico y apenas recordaba… quitando lo malo de lo que me trajo aquí… había cosas que me gustaban… las seguridad de sentirme cuidado… la tranquilidad… el trato… las visitas… incluso esa comida de hospital que nadie pensaría comer estando en su sano juicio, ahora se me antojaba un manjar en estos días…

Pero también el hospital me traía dolorosos recuerdos. Recuerdos de haber vivido casi dos años en este mismo hospital debido a la enfermedad de mi padre. El mismo hospital, diferentes plantas, diferentes motivos…. Pero los mismos dolorosos recuerdos, que juntos a años de mucho padecer, hoy en la soledad de la noche se suman a mi tormento.

Mi padre, su recuerdo… ahora algunas cosas cobraban mucho más sentido para mi… ahora entendía un poco mejor lo que mi padre pudo padecer en silencio tanto tiempo. Nunca se quejo… nunca le escuche una queja…

Y aquí estoy yo hoy, tumbado en la camilla mirando como el antibiótico colgado va bajando poco a poco por el tubo e introduciéndose en mis venas lentamente… y ¡Que dolor!… llevo cuatro días tan solo… y mis venas se recienten… el dolor al entrar el antibiótico en mi cuerpo me hace estremecer… ¡noto el calor! y me duele… es soportable pero molesta, ¡quema!

Me siento tan mal que no me quejo por vergüenza… la cara la contraigo de la quemazón cada vez que me aplican el gotero de ese antibiótico. Es la misma sensación que cuando te ponen un pinchazo en el trasero, y te duele el líquido al entrar…pues igual pero continuado durante muchos minutos.

Y es cuando pienso en mi padre… en la cantidad de veces que lo vi con el gotero puesto… en la cantidad de veces que le pregunte que si le dolía o le molestaba algo. Y en la cantidad de veces que él me contesto que no.

Que valiente mi padre afrontando su enfermedad durante años… y yo tan quejica por una simple infección.


En la soledad de la habitación, con el reflejo de la noche entrando por la ventana, viendo a mi madre dormir plácidamente en la butaca… se me caen lágrimas de dolor por mis mejillas.
Las noto recorrer mi cara pero las dejo avanzar, ¿puede? que mi padre también llorase en silencio por las noches cuando estaba solo. O ¿puede que no? ...



Yo hoy no lloro de pena por el dolor del brazo, lloro por el dolor de haber perdido a mi padre y lloro por lo que una persona tan buena como ella debió de padecer.




P.D. Dedicado como no, a mi Padre y a todas las enfermeras.



Cinco meses después, me encuentro de nuevo recuperado y preparado para escribir de nuevo.

viernes, 20 de julio de 2012

Un puñado de cosas buenas.


Hacía años que la cantera había sido abandonada, ya carecía de recursos.

Los dos jóvenes se adentraron en ella…

La valla metálica estaba en pésimas condiciones y no les fue difícil, superarla.
El mayor, llevaba años acudiendo a la cantera… aun quedaban pequeños fragmentos de jade y soñaba con encontrar alguno del tamaño lo suficientemente grande, para que tuviese algún valor comercial.

El joven por el contrario era la primera vez que se adentraba en aquel mar de piedras.

No era fácil rebuscar entre los guijarros esparcidos allí por millones, algún pequeño fragmento de jade.
El jade brilla una vez pulido, pero en su estado natural se asemeja mucho a un canto rodado cualquiera…

Los jóvenes pertrechado con unas sandalias cosidas con cuerdas y colgando de sus hombros un saco de tela. Comenzaron a saltar de piedra en piedra con tan pésimo equipo.

El mayor, a cada paso aleccionaba a su acompañante… le indicaba como buscar, que aspecto solía tener la piedra y a valorar su calidad… a cada paso recogía piedras.
Él acostumbrado a este trabajo valoraba alzando la piedra hacia el cielo, calculando su peso, forma y volumen… hablaba demasiado comparado con su acompañante, que se limitaba a observar y escuchar detrás de él atentamente.

“Al mayor ninguna piedra parecía gustarle, las miraba detenidamente y luego las arrojaba hacia atrás con una especie de desprecio voluntario”.

El joven que detrás de él andaba, las volvía a recoger… volviendo a repetir la misma operación que había observado minutos antes, “puede que en este punto el joven ya no escuchara al mayor”… y cada piedra que este tiraba… era recogida, observada y guardada con mimo en la alforja de tela que este llevaba.

Al acabar el día… ambos jóvenes detuvieron su búsqueda. El mayor atónito observaba la alforja del joven…. – ¡estás loco! , ¿Cómo has cargado con tal cantidad de piedras inútiles?

El joven asintió encogiéndose de hombros indicando que ni el mismo lo sabía…

El mayor frustrado, viendo que aquel estúpido joven no había entendido nada de las múltiples explicaciones dadas, se marcho malhumorado de vuelta a su hogar…

El joven por el contrario volvió a casa satisfecho, tenía toda una colección de pequeñas piedras que para él eran preciosas… y que una vez pulidas crearon un conjunto de diminutas piedras que relucían como las que más.



-“Y es este joven como yo, que camínanos en la vida acumulando ¡él piedras!… yo amigos..., sin importarnos nada más que lo que nosotros somos capaces de ver en ell@s.”-

jueves, 24 de mayo de 2012

Un día en el Zoo.


Dicen que el amanecer en África es maravilloso…dicen que observar el despuntar del sol en el horizonte es una visión única e irrepetible… dicen que el color rojo de la tierra es fruto de la sangre que la madre naturaleza derrama en este salvaje lugar.

Los ruidos de los animalillos nocturnos van siendo sustituidos por bostezos de grandes felinos, que perezosos van despertando junto a los ruidos que hacen sus presas al corretear.
De una manera u otra, la sabana se pone de nuevo en movimiento, un nuevo ciclo comienza como cada día…. “Unos morirán para que otros puedan continuar viviendo”. Y mi visita prevista hoy al zoo debe haberme inducido a soñar con África.

Yo como si de África se tratase, me he levantado como un depredador hambriento. Y en cierto modo lo soy. Animal y ¡hambriento! y encima un animal de costumbres. Por eso me he vestido rápidamente como cada mañana, he cogido mi gorra, mi mochila, mi cámara y me he ido al mismo bar de cada día a desayunar. Gran tostada y un buen café con leche. Un desayuno típico, no estoy en África realmente, así que no me veo obligado a cambiar mis hábitos… o al menos de momento aun no…

Llevamos planeado la visita al zoo semanas antes… y los días no han ido acompañando. Primero frio, luego mucho calor… temía que el día elegido, fuera el peor. Pero el día amaneció como a mí me gusta, soleado pero fresquito…
Tengo que recoger en su casa a mis dos invitadas. “Qué bien ir con personas que comparten el gusto por la naturaleza tanto como tú”

Bien pertrechados entramos en el zoo… sentimientos contrarios se me vienen a la cabeza y al corazón… ¿se puede conciliar la pasión por la naturaleza con un sitio como este?... Pronto descubriría que sí.

El zoológico está muy cambiado, se nota la inversión que se ha hecho en este lugar, “ser un centro de cría del lince ibérico en cautividad, debe haber reportado mucho al zoo”…
La entrada principal resulta impactante…. Muy bien cuidado todos los detalles y una exuberante vegetación hacen las delicias de la vista,,, pero son los flamencos en su lago ,los que nos reciben y son el centro de las atenciones y de las primeras fotos de los visitantes que se agolpan en el murito que los protegen, para retratarse con tan bella imagen de fondo.

Justo aquí, me llevo la primera sorpresa del día, Carla con tan solo 8 años, saca un cuaderno nuevo y un lápiz, ¿Qué cosa?... ¡tiene pensado anotar cada animal que vea y cada planta!
¡No solo me sorprende! Me alegra jejeje, pero hacemos un pacto, primero yo la ayudo con los animales y luego ella en un halago de condescendencia hacia a mí y a sabiendas de mi pasión por los árboles accede a dedicar la última parte de la visita, a ver los arboles y anotar los más señalados ejemplares.

Y empezamos primero con un paseo en tren que nos lleva por todo el parque… ya vamos viendo un adelanto de lo que nos espera…

Al bajar las prisas son para ir a ver a Buba, el elefante del zoo, pero no lo vemos, es su lugar, vemos a una manada de estatuas a tamaño natural de varios ejemplares en el lugar que ocupaba Buba… según reza el cartel, una vez cumplido 25 años, ella, “pues es una elefanta” ha sido enviada a un zoológico de Hungría para que pueda emparejarse y ser madre…

La niña al principio se lleva una desilusión pero nuestras explicaciones sobre el bien del que se haya trasladado, terminan por convencerla.

El resto del día transcurre con emoción, cada animal, cada anotación en ese cuaderno, nos va haciendo comprender que casi todas las especies que vemos están con un farolillo rojo, eso indica que están gravemente amenazadas o a punto de extinguirse…
Cada animal y el intento de cría en cautividad, están apadrinados por empresas nacionales y locales que ayudan a la conservación de las especies allí reunidas.

Es el león, el más espectacular para mi junto con las largas jirafas de todo el parque… impresiona estar a tan solo un metro de tan grandes animales, y hoy el león esta juguetón, pues no para de rondar a los humanos mirones que con exclamaciones siguen sus movimientos al otro lado de la reja, la hembra parece ajena a tanto alboroto. Con estos dos, solo hay 250 más en todo el planeta. Y una placa reza y advierte del desastre al que el león asiático está condenado… sin hábitat naturales, solo les queda sobrevivir en zoológicos o en pequeñas reservas…

Son tantos los que hay y tantos los programas de cría que me sorprende el zoo, esto no es una exposición… es un intento desesperado de recuperar especies de todo tipo, aves, mamíferos, reptiles… hay de todo. Y en algunos lugares indican que el animal ha sido recuperado y es imposible devolverlo a la naturaleza.
Cualquier amante de la naturaleza no deja al menos de cuestionarse que estamos haciendo mal.

Al llegar al jardín botánico ya estamos algo más cansados, pero leer los carteles de los arboles nos divierte. Árbol del amor, trompetas del juicio, sombrilla china…. “Nombres curiosos y sobre todos muchos”
En el parque hay 150 especies de árboles diferentes,,, el ultimo es un ombú, un árbol del que todos han escuchado hablar alguna vez, pero nadie sabe cómo es, o nunca lo ha visto ,,, y aquí hay un gran ejemplar, traído de la argentina imagino… pues es su hábitat natural.

Es imposible resumir en tampoco espacio, como nos lo pasamos…pero lo que sí, es que volveremos.
Carla lleva un cuaderno entero de nombres anotados y yo un montón de fotos en mi cámara… Su madre que es todo lo contrario a su hija, pasea junto a nosotros rebosante de tranquilidad de camino a la salida…

A veces me pregunto que pensara de mí ella, cuando me ve todo el tiempo chinchando a la niña y la niña a mí… ¡y sobre todo comportándome como un niño de 8 años! Imagino que nada bueno jejeje… a veces hasta yo me lo creo, pero no puedo dejar de actuar de una manera infantil con ella…

Creo que lo pasamos bien juntos,… ambas compañías me vienen my bien… “la serenidad de la madre y el nerviosismo de la hija”


Un día en el zoo puede que no se pueda comparar con un día en África… ver que el noventa por ciento de las especies son africanas… me hace pensar cuanto queda para que África deje de ser, lo que creemos que es, un vergel de plantas y animales…
Solo en casa, pienso que solo podemos rezar para que los hijos de nuestros hijos no tengan que conformarse con ver un mundo con digitalizaciones de animales en parques tecnológicos porque ya no existan… ojala no se destruyan mas hábitat naturales y aprendamos a preservar los que ya tenemos.

A ver si un día África deja de ser la herida abierta del planeta…



“Ahora solo me queda disfrutar ya acostado en la cama con el recuerdo de las experiencias tan gratas vividas en nuestro pequeño safari dominguero”

jueves, 3 de mayo de 2012

El guardián.



Hace años. Muchos años… una joven princesa, que vivía en un reino muy lejano y exótico. En un lugar de la india profunda, cumplió sus dieciochos años de edad. Su padre el marajá decidió casarla con un apuesto príncipe hindú vecino.

La joven era hermosa, una joven de piel morena, de cabellera negra recogida en una larga trenza, de ojos verdes turquesa, y que irradiaba belleza natural por donde pasaba… pero a la vez la princesa también era testaruda y caprichosa.

Nada más conocer al apuesto joven, la muchacha ya sabía que no aceptaría casarse con él… y después de varios minutos escuchándolo….se levantó y le dijo a su padre:
¡Padre! Este hombre no será nunca mi esposo…. Y acto seguido la princesa huyó a su habitación…
Su padre indignado y avergonzado se excusó ante el joven y la castigó a permanecer encerrada en lo más alto de una torre,… hasta que entrara en razón o aceptara a alguno de los candidatos que se prestaban a cortejarla. Jóvenes reyes vecinos, hijos de marajás influyentes, y toda clase de gente de gran relevancia. Incluso algún príncipe venido de algún reino lejano de occidente. Se ofrecían para cortejarla.

El marajá encargó la vigilancia de la celda a uno de sus más valerosos soldados. El joven soldado cada noche prestó guardia sin reparar en los lamentos de la princesa, ni los golpes ni los gritos inmutó al joven guardián.
Pasaron los días, y las semanas… y la princesa se negaba a recibir a ningún pretendiente…. Mientras, el joven cada noche hacia guardia inmóvil frente a la puerta. Ávido de impedir cualquier intento de ayuda o auxilio.
La princesa encolerizada por el encierro tardo un mes en apaciguar su genio… y una semana más en asimilar su destino…

Una noche ella abrió el pequeño ventanuco del que disponía la puerta maciza de la celda… y siseo al guardián…
¡Oye tú!

Déjame salir y te daré lo que me pidas…

Al principio el guardián ni siquiera volvió la mirada para escuchar lo que la princesa le decía…
Pero ella cada noche le tentaba con múltiples ofertas a fin de salir de aquel cautiverio.
El guardián con el paso de los días empezó a sentir lástima de aquella joven y una noche abrió la portezuela él y le dijo: ¿qué quieres?

Ella incrédula le dijo: ¡quiero que me dejes salir!

Él le contesto que eso era imposible…que eso no podía concedérselo…. Ella contrariada cerró la puertecilla de un brusco golpe.

Pasaron dos días y ella una noche le hablo: ¿cuéntame que pasa afuera?
El guardián le relató como durante días, muchos ricos pretendientes hacían cola para solicitar una entrevista, también le contaba los detalles de palacio y los muchos rumores que corrían sobre la suerte que a ella misma le esperaba…

Durante días guardián y cautivo hablaron noche tras noche… separados por una maciza puerta, que no impidió que poco a poco se fuese forjando una buena amistad entre ambos.

Durante la noche él le contaba mil y una batallas, que el mismo había vivido o había visto de primera mano. Relataba las aventuras con muchos aspavientos y manejaba su espada de aquí para allá, blandiéndola como en la batalla…. A lo que a la princesa expectante le correspondía con gestos de terror cuando el malo atacaba y con brillos en los ojos cuando el relato denotaba la inminente victoria del intrépido aventurero.
Cuando el cansado guardián, descansaba de sus aventuras, la princesa le relataba las visitas a las que su padre le obligaba a asistir… de manera burlona gesticulaba imitando a los pretendientes a los que acababa de conocer… se reía burlona y los imitaba, a todos algo le sacaba una risa…. Bromeaba con el que andaba como un caballo, y en la celda imitaba el altozano andar de un caballo, haciendo las risas de su guardián… se cubría con las cortinas a modo de capa para imitar el estúpido aspecto con el que algunos se habían presentado creyendo impresionarla, vestidos de manera estrafalaria… y así un sinfín de anécdotas.

Debió de pasar meses y la princesa no parecía tener la intensión de aceptar a nadie….lo que exasperaba a su padre. Lo que más le irritaba es que la princesa cada vez parecía más feliz en su cautiverio.

Una noche el guardián al comenzar su guardia, sorprendió a la princesa con una rosa roja robada del jardín, con la que obsequio a modo de regalo. Un detalle inocente por la amistad que se estaba forjando entre ellos…
La princesa sorprendida, acepto el regalo… ¿una rosa? ¿Una sola rosa? Y arrancada del mismo jardín suyo….nadie había tenido la osadía de regalarle algo tan ínfimo nunca…. Para ella una rosa no era nada, pero debió despertar en ella una sensación rara… pues agarro la rosa fuertemente como algo extraordinario…. ¿Que tenia aquella simple rosa que no hubiese tenido nada de lo que antes ella poseyó?

Fuese lo que fuese, la princesa cambio.

La amistad tan afianzada que antes parecía inquebrantable ahora parecía desvanecerse en un fino hilo… y asustada cerro la portezuela de la celda con cerrojo.

El guardián sin saber que ocurría golpeaba levemente la puerta cada noche, para llamar la atención de la princesa sin despertar alarma… pero ella no respondió nunca a sus llamadas.

Un día la princesa pidió a su padre que cambiase al guardián, por otro… su padre le pregunto ¿Qué por qué debía hacer aquello? y ella le contesto ¡hazlo papa! Hazlo si quieres que cumpla con tus deseos….


Y esa misma noche un nuevo guardián, hacia guardia frente a la puerta de la alta torre donde la princesa, acostada en su alcoba agarraba fuertemente entre sus manos la rosa marchita que aquel otro guardián… le había regalado con tanto cariño algunos días atrás…

Datos personales

Mi foto
Puerto Real, Cadiz, Spain