viernes, 20 de julio de 2012

Un puñado de cosas buenas.


Hacía años que la cantera había sido abandonada, ya carecía de recursos.

Los dos jóvenes se adentraron en ella…

La valla metálica estaba en pésimas condiciones y no les fue difícil, superarla.
El mayor, llevaba años acudiendo a la cantera… aun quedaban pequeños fragmentos de jade y soñaba con encontrar alguno del tamaño lo suficientemente grande, para que tuviese algún valor comercial.

El joven por el contrario era la primera vez que se adentraba en aquel mar de piedras.

No era fácil rebuscar entre los guijarros esparcidos allí por millones, algún pequeño fragmento de jade.
El jade brilla una vez pulido, pero en su estado natural se asemeja mucho a un canto rodado cualquiera…

Los jóvenes pertrechado con unas sandalias cosidas con cuerdas y colgando de sus hombros un saco de tela. Comenzaron a saltar de piedra en piedra con tan pésimo equipo.

El mayor, a cada paso aleccionaba a su acompañante… le indicaba como buscar, que aspecto solía tener la piedra y a valorar su calidad… a cada paso recogía piedras.
Él acostumbrado a este trabajo valoraba alzando la piedra hacia el cielo, calculando su peso, forma y volumen… hablaba demasiado comparado con su acompañante, que se limitaba a observar y escuchar detrás de él atentamente.

“Al mayor ninguna piedra parecía gustarle, las miraba detenidamente y luego las arrojaba hacia atrás con una especie de desprecio voluntario”.

El joven que detrás de él andaba, las volvía a recoger… volviendo a repetir la misma operación que había observado minutos antes, “puede que en este punto el joven ya no escuchara al mayor”… y cada piedra que este tiraba… era recogida, observada y guardada con mimo en la alforja de tela que este llevaba.

Al acabar el día… ambos jóvenes detuvieron su búsqueda. El mayor atónito observaba la alforja del joven…. – ¡estás loco! , ¿Cómo has cargado con tal cantidad de piedras inútiles?

El joven asintió encogiéndose de hombros indicando que ni el mismo lo sabía…

El mayor frustrado, viendo que aquel estúpido joven no había entendido nada de las múltiples explicaciones dadas, se marcho malhumorado de vuelta a su hogar…

El joven por el contrario volvió a casa satisfecho, tenía toda una colección de pequeñas piedras que para él eran preciosas… y que una vez pulidas crearon un conjunto de diminutas piedras que relucían como las que más.



-“Y es este joven como yo, que camínanos en la vida acumulando ¡él piedras!… yo amigos..., sin importarnos nada más que lo que nosotros somos capaces de ver en ell@s.”-

jueves, 24 de mayo de 2012

Un día en el Zoo.


Dicen que el amanecer en África es maravilloso…dicen que observar el despuntar del sol en el horizonte es una visión única e irrepetible… dicen que el color rojo de la tierra es fruto de la sangre que la madre naturaleza derrama en este salvaje lugar.

Los ruidos de los animalillos nocturnos van siendo sustituidos por bostezos de grandes felinos, que perezosos van despertando junto a los ruidos que hacen sus presas al corretear.
De una manera u otra, la sabana se pone de nuevo en movimiento, un nuevo ciclo comienza como cada día…. “Unos morirán para que otros puedan continuar viviendo”. Y mi visita prevista hoy al zoo debe haberme inducido a soñar con África.

Yo como si de África se tratase, me he levantado como un depredador hambriento. Y en cierto modo lo soy. Animal y ¡hambriento! y encima un animal de costumbres. Por eso me he vestido rápidamente como cada mañana, he cogido mi gorra, mi mochila, mi cámara y me he ido al mismo bar de cada día a desayunar. Gran tostada y un buen café con leche. Un desayuno típico, no estoy en África realmente, así que no me veo obligado a cambiar mis hábitos… o al menos de momento aun no…

Llevamos planeado la visita al zoo semanas antes… y los días no han ido acompañando. Primero frio, luego mucho calor… temía que el día elegido, fuera el peor. Pero el día amaneció como a mí me gusta, soleado pero fresquito…
Tengo que recoger en su casa a mis dos invitadas. “Qué bien ir con personas que comparten el gusto por la naturaleza tanto como tú”

Bien pertrechados entramos en el zoo… sentimientos contrarios se me vienen a la cabeza y al corazón… ¿se puede conciliar la pasión por la naturaleza con un sitio como este?... Pronto descubriría que sí.

El zoológico está muy cambiado, se nota la inversión que se ha hecho en este lugar, “ser un centro de cría del lince ibérico en cautividad, debe haber reportado mucho al zoo”…
La entrada principal resulta impactante…. Muy bien cuidado todos los detalles y una exuberante vegetación hacen las delicias de la vista,,, pero son los flamencos en su lago ,los que nos reciben y son el centro de las atenciones y de las primeras fotos de los visitantes que se agolpan en el murito que los protegen, para retratarse con tan bella imagen de fondo.

Justo aquí, me llevo la primera sorpresa del día, Carla con tan solo 8 años, saca un cuaderno nuevo y un lápiz, ¿Qué cosa?... ¡tiene pensado anotar cada animal que vea y cada planta!
¡No solo me sorprende! Me alegra jejeje, pero hacemos un pacto, primero yo la ayudo con los animales y luego ella en un halago de condescendencia hacia a mí y a sabiendas de mi pasión por los árboles accede a dedicar la última parte de la visita, a ver los arboles y anotar los más señalados ejemplares.

Y empezamos primero con un paseo en tren que nos lleva por todo el parque… ya vamos viendo un adelanto de lo que nos espera…

Al bajar las prisas son para ir a ver a Buba, el elefante del zoo, pero no lo vemos, es su lugar, vemos a una manada de estatuas a tamaño natural de varios ejemplares en el lugar que ocupaba Buba… según reza el cartel, una vez cumplido 25 años, ella, “pues es una elefanta” ha sido enviada a un zoológico de Hungría para que pueda emparejarse y ser madre…

La niña al principio se lleva una desilusión pero nuestras explicaciones sobre el bien del que se haya trasladado, terminan por convencerla.

El resto del día transcurre con emoción, cada animal, cada anotación en ese cuaderno, nos va haciendo comprender que casi todas las especies que vemos están con un farolillo rojo, eso indica que están gravemente amenazadas o a punto de extinguirse…
Cada animal y el intento de cría en cautividad, están apadrinados por empresas nacionales y locales que ayudan a la conservación de las especies allí reunidas.

Es el león, el más espectacular para mi junto con las largas jirafas de todo el parque… impresiona estar a tan solo un metro de tan grandes animales, y hoy el león esta juguetón, pues no para de rondar a los humanos mirones que con exclamaciones siguen sus movimientos al otro lado de la reja, la hembra parece ajena a tanto alboroto. Con estos dos, solo hay 250 más en todo el planeta. Y una placa reza y advierte del desastre al que el león asiático está condenado… sin hábitat naturales, solo les queda sobrevivir en zoológicos o en pequeñas reservas…

Son tantos los que hay y tantos los programas de cría que me sorprende el zoo, esto no es una exposición… es un intento desesperado de recuperar especies de todo tipo, aves, mamíferos, reptiles… hay de todo. Y en algunos lugares indican que el animal ha sido recuperado y es imposible devolverlo a la naturaleza.
Cualquier amante de la naturaleza no deja al menos de cuestionarse que estamos haciendo mal.

Al llegar al jardín botánico ya estamos algo más cansados, pero leer los carteles de los arboles nos divierte. Árbol del amor, trompetas del juicio, sombrilla china…. “Nombres curiosos y sobre todos muchos”
En el parque hay 150 especies de árboles diferentes,,, el ultimo es un ombú, un árbol del que todos han escuchado hablar alguna vez, pero nadie sabe cómo es, o nunca lo ha visto ,,, y aquí hay un gran ejemplar, traído de la argentina imagino… pues es su hábitat natural.

Es imposible resumir en tampoco espacio, como nos lo pasamos…pero lo que sí, es que volveremos.
Carla lleva un cuaderno entero de nombres anotados y yo un montón de fotos en mi cámara… Su madre que es todo lo contrario a su hija, pasea junto a nosotros rebosante de tranquilidad de camino a la salida…

A veces me pregunto que pensara de mí ella, cuando me ve todo el tiempo chinchando a la niña y la niña a mí… ¡y sobre todo comportándome como un niño de 8 años! Imagino que nada bueno jejeje… a veces hasta yo me lo creo, pero no puedo dejar de actuar de una manera infantil con ella…

Creo que lo pasamos bien juntos,… ambas compañías me vienen my bien… “la serenidad de la madre y el nerviosismo de la hija”


Un día en el zoo puede que no se pueda comparar con un día en África… ver que el noventa por ciento de las especies son africanas… me hace pensar cuanto queda para que África deje de ser, lo que creemos que es, un vergel de plantas y animales…
Solo en casa, pienso que solo podemos rezar para que los hijos de nuestros hijos no tengan que conformarse con ver un mundo con digitalizaciones de animales en parques tecnológicos porque ya no existan… ojala no se destruyan mas hábitat naturales y aprendamos a preservar los que ya tenemos.

A ver si un día África deja de ser la herida abierta del planeta…



“Ahora solo me queda disfrutar ya acostado en la cama con el recuerdo de las experiencias tan gratas vividas en nuestro pequeño safari dominguero”

jueves, 3 de mayo de 2012

El guardián.



Hace años. Muchos años… una joven princesa, que vivía en un reino muy lejano y exótico. En un lugar de la india profunda, cumplió sus dieciochos años de edad. Su padre el marajá decidió casarla con un apuesto príncipe hindú vecino.

La joven era hermosa, una joven de piel morena, de cabellera negra recogida en una larga trenza, de ojos verdes turquesa, y que irradiaba belleza natural por donde pasaba… pero a la vez la princesa también era testaruda y caprichosa.

Nada más conocer al apuesto joven, la muchacha ya sabía que no aceptaría casarse con él… y después de varios minutos escuchándolo….se levantó y le dijo a su padre:
¡Padre! Este hombre no será nunca mi esposo…. Y acto seguido la princesa huyó a su habitación…
Su padre indignado y avergonzado se excusó ante el joven y la castigó a permanecer encerrada en lo más alto de una torre,… hasta que entrara en razón o aceptara a alguno de los candidatos que se prestaban a cortejarla. Jóvenes reyes vecinos, hijos de marajás influyentes, y toda clase de gente de gran relevancia. Incluso algún príncipe venido de algún reino lejano de occidente. Se ofrecían para cortejarla.

El marajá encargó la vigilancia de la celda a uno de sus más valerosos soldados. El joven soldado cada noche prestó guardia sin reparar en los lamentos de la princesa, ni los golpes ni los gritos inmutó al joven guardián.
Pasaron los días, y las semanas… y la princesa se negaba a recibir a ningún pretendiente…. Mientras, el joven cada noche hacia guardia inmóvil frente a la puerta. Ávido de impedir cualquier intento de ayuda o auxilio.
La princesa encolerizada por el encierro tardo un mes en apaciguar su genio… y una semana más en asimilar su destino…

Una noche ella abrió el pequeño ventanuco del que disponía la puerta maciza de la celda… y siseo al guardián…
¡Oye tú!

Déjame salir y te daré lo que me pidas…

Al principio el guardián ni siquiera volvió la mirada para escuchar lo que la princesa le decía…
Pero ella cada noche le tentaba con múltiples ofertas a fin de salir de aquel cautiverio.
El guardián con el paso de los días empezó a sentir lástima de aquella joven y una noche abrió la portezuela él y le dijo: ¿qué quieres?

Ella incrédula le dijo: ¡quiero que me dejes salir!

Él le contesto que eso era imposible…que eso no podía concedérselo…. Ella contrariada cerró la puertecilla de un brusco golpe.

Pasaron dos días y ella una noche le hablo: ¿cuéntame que pasa afuera?
El guardián le relató como durante días, muchos ricos pretendientes hacían cola para solicitar una entrevista, también le contaba los detalles de palacio y los muchos rumores que corrían sobre la suerte que a ella misma le esperaba…

Durante días guardián y cautivo hablaron noche tras noche… separados por una maciza puerta, que no impidió que poco a poco se fuese forjando una buena amistad entre ambos.

Durante la noche él le contaba mil y una batallas, que el mismo había vivido o había visto de primera mano. Relataba las aventuras con muchos aspavientos y manejaba su espada de aquí para allá, blandiéndola como en la batalla…. A lo que a la princesa expectante le correspondía con gestos de terror cuando el malo atacaba y con brillos en los ojos cuando el relato denotaba la inminente victoria del intrépido aventurero.
Cuando el cansado guardián, descansaba de sus aventuras, la princesa le relataba las visitas a las que su padre le obligaba a asistir… de manera burlona gesticulaba imitando a los pretendientes a los que acababa de conocer… se reía burlona y los imitaba, a todos algo le sacaba una risa…. Bromeaba con el que andaba como un caballo, y en la celda imitaba el altozano andar de un caballo, haciendo las risas de su guardián… se cubría con las cortinas a modo de capa para imitar el estúpido aspecto con el que algunos se habían presentado creyendo impresionarla, vestidos de manera estrafalaria… y así un sinfín de anécdotas.

Debió de pasar meses y la princesa no parecía tener la intensión de aceptar a nadie….lo que exasperaba a su padre. Lo que más le irritaba es que la princesa cada vez parecía más feliz en su cautiverio.

Una noche el guardián al comenzar su guardia, sorprendió a la princesa con una rosa roja robada del jardín, con la que obsequio a modo de regalo. Un detalle inocente por la amistad que se estaba forjando entre ellos…
La princesa sorprendida, acepto el regalo… ¿una rosa? ¿Una sola rosa? Y arrancada del mismo jardín suyo….nadie había tenido la osadía de regalarle algo tan ínfimo nunca…. Para ella una rosa no era nada, pero debió despertar en ella una sensación rara… pues agarro la rosa fuertemente como algo extraordinario…. ¿Que tenia aquella simple rosa que no hubiese tenido nada de lo que antes ella poseyó?

Fuese lo que fuese, la princesa cambio.

La amistad tan afianzada que antes parecía inquebrantable ahora parecía desvanecerse en un fino hilo… y asustada cerro la portezuela de la celda con cerrojo.

El guardián sin saber que ocurría golpeaba levemente la puerta cada noche, para llamar la atención de la princesa sin despertar alarma… pero ella no respondió nunca a sus llamadas.

Un día la princesa pidió a su padre que cambiase al guardián, por otro… su padre le pregunto ¿Qué por qué debía hacer aquello? y ella le contesto ¡hazlo papa! Hazlo si quieres que cumpla con tus deseos….


Y esa misma noche un nuevo guardián, hacia guardia frente a la puerta de la alta torre donde la princesa, acostada en su alcoba agarraba fuertemente entre sus manos la rosa marchita que aquel otro guardián… le había regalado con tanto cariño algunos días atrás…

miércoles, 11 de abril de 2012

La orilla.




En unos de mis muchos paseos de verano, uno de esos días cualquiera en los que el sol reluce allá en lo más alto y los pájaros cantan como siempre… me tropecé con una lagartija que a la orilla del rio observaba atentamente la otra orilla.

Al acercarme vi que no se asustaba, e hice el amago de golpearla suavemente con la punta de mi zapato… el leve toque no izo que la lagartija se moviese… pensando que estaba muerta o frita de tanto sol, con el dedo la toque… fue un toque muy suave, pero imagino que lo suficientemente enérgico como para que la hiciese retorcerse de inmediato.

Aun así la lagartija ni apenas se inmuto. Desconcertado y extrañado a la vez, me senté junto a la lagartija dispuesto a descubrir que llamaba tanto la atención del aquel diminuto bicho.

Mire yo también hacia la otra orilla. Allí sentado no podía apreciar nada… ¿qué es lo que llamaba su atención?... empecé a especular sobre los motivos de aquel extraño comportamiento… ¡y allí estaba yo sentado!, ella sobre un canto rodado calentado por el sol de la tarde veinte veces más grande que ella… y yo mil veces más grande que ella sentado sobre la hierba. Formando ambos dos figuras extrañas y nada natural en tan bello paisaje…

¡Tan inteligente que me creía y no era capaz de desvelar que ocurría!… pensaba en silencio.

Durante horas espere a que mi vista pudiese mostrarme o dilucidar aquello tan fascinante que en la otra orilla debía de ocurrir.
En un momento dado la lagartija soltó unas palabras sin que su cuerpo se moviese ni tan siquiera un poco… Ella dijo: ¡necesito cruzar al otro lado!

¿Cómo? ¿Cruzar? Debía estar soñando pensé.

La lagartija ¡me había hablado!, dude si contestar... “decir algo suponía aceptar que ella había dicho unas palabras y eso daba a entender que me creía loco”, eso o el sueño era tan real que simplemente me asustaba.

La lagartija volvió a decir: ¡necesito cruzar al otro lado!

Yo ya no entendía nada… ni me explicaba aquel hecho… bobamente pregunte: ¿y para qué?
Ella callo unos segundos y me dijo: ¡no ves que allí el sol brilla más!, que la hierba es más verde y tupida, que las piedras son más grandes y calientes… y que todos son más felices…

Escuche atentamente sus argumentos, pero por mucho que miraba una y otra vez hacia la otra orilla… yo no veía diferencia entre ambas.
Decidí levantarme para observar desde una altura más elevada si era cierto lo que aquella lagartija obsesionada me decía…
Me volví a sentar a su lado y le dije: lo siento pero me temo que es exactamente igual un lado que el otro…

Ella me dijo, ¡imposible! ¿No ves la hierba verde brillar mucho mas, mecida por el viento? ¿No ves que hasta los pájaros sobrevuelan más ese lado?, ¿no ves que el rio brilla más en aquella orilla?…. Y así estuvo un largo rato…, a lo que yo, más por lástima que por convicción acepte ayudarla.
Cogí a aquella lagartija pequeña sobre mis dos manos unidas y cruce el pequeño rio con ella. Tarde tan solo un minuto, pero para aquella lagartija esa distancia era todo un océano.

Y suavemente la deje sobre una bonita y redonda roca de color clara que calentada por el sol… me pareció el lugar más idóneo.
Allí la deje, feliz por mi acción emprendí mi camino de vuelta a casa.

Paso una semana, y debo admitir que cada día pensaba ¿qué tal le irá a la pequeña lagartija en su nuevo hogar?
Llego el domingo, y me dirigí a mi paseo semanal. Pero en aquel lugar no había nadie, la lagartija no estaba y preocupado me senté un rato largo… ¡y fue largo!, pues paso al menos varias horas… pero allí no había nadie.

Extrañado mire a la otra orilla… ¿habría vuelto la lagartija a la antigua orilla?, decidí cruzar el pequeño rio nuevamente.

Triste observe su cuerpo flotando inerte entre las piedras de la orilla… la recogí con sumo cuidado entre mis manos y con cariño la deposite en la piedra donde la encontré la primera vez que la vi… su cuerpo ahora inerte y flácido, presentaba un aspecto demasiado desgarrador. El sol que antes tantos días la calentó…. nada podía hacer ya por ella.

Me quede una hora meditando mientras la observaba, ¿que razones hicieron que la lagartija decidiera volver a cruzar el rio de nuevo?… no lo sabía y me sentía culpable.

Cuando note su cuerpo calentado por el sol, horade un hueco en el suelo y la deposite con mimo en el….

Su cuerpo descansaría ya por siempre en aquel lugar que marque con un pequeño montículos de guijarros pequeños que saque del río.



Aun hoy, cada vez que camino por su orilla, no consigo entender que vio la lagartija de especial en aquel otro lugar que no tuviese en este…

domingo, 8 de abril de 2012

La niña de los calcetines bonitos.





Cuando dos desconocidos, dos amigos que están separados cientos de kilómetros deciden conocerse en persona, después de ser amigos virtuales durante meses… ¿suele?, e imagino y digo suele, ¡pues es mi primera vez! ser inquietante a la vez que interesante.

Aun no sé como un día me dijo que se venía a verme a Cádiz y que si quería pasar unos días con ella en Semana Santa aquí en mi tierra. Debo admitir que me cogió tan de sorpresa que por unos instantes dude silenciosamente que contestar, ¿pero que tenía que perder?, hace meses que la conozco y he sido yo quien se ha ido colando en su vida poco a poco.

¿Cómo se puede colar uno en la vida de otro? Imagino que simplemente con suerte y con interés. Eso, y como no el azar por supuesto. Me hace gracia decir que desde que vi la carita esa pequeña que sale en la pantalla de Facebook. Algo me dijo, o me empujo a que invitara a esa persona a ser mi amiga. Esta vida es complicada y no creáis que ganarse la amistad y mucho menos el respeto de alguien es fácil. Pero imagino que yo con ella tuve la suerte de convertirme en un contacto ameno, ¡digámoslo así!, pues no soy yo quien puede ni deba decir que adjetivo me identifica mejor. El caso es que nos hicimos amigos y ambos hemos compartidos buenos ratos de conversación.

El caso es que planeamos el viaje y la estancia, y dejamos correr los días.

Al día siguiente de decirle que si, no sabía ni siquiera donde me había metido, ni donde podría llegar a meterme… ¿Me preguntaba mil cosas?… me surgieron tantas dudas como miedos, si algo me caracteriza no es precisamente mi arranque…. pero si algo nos caracteriza a los dos… es que desde el principio nos hemos dichos y contado las cosas muy claras, y teniendo bien claro las cosas, mi única preocupación era ya la de planear unas rutas interesantes. Y hacerlas de una manera sencilla, para que se pudiese hacer rápidamente una idea de lo que es Cádiz y sus alrededores, y en definitiva que se lo pasara lo mejor posible.

No voy a describir cada lugar que visitamos, pues son demasiados y podéis imaginaros los que sepáis o conozcáis Cádiz, que pudimos ver y que vimos… sus murallas, sus baluartes, sus alamedas, sus calles, su catedral, su gente y ¡cómo no!, sus playas… mucha cosas que ver, y tan poco tiempo.

Lo que sí quiero contaros es como me sentido… antes, durante y después de su visita.
El día que llego, se coló de sorpresa donde trabajo sin avisarme, nada más entrar en la tienda la vi y siempre recordare esa primera vez, cuando vi su cara en persona por primera vez, su pelo y su sonrisa es lo que más me gusta de ella… inmediatamente deje de atender a los clientes y los deje con mi compañero y salí a darle dos besos, ¡no podía creerlo!, estaba aquí, frente a mí, sonreía feliz, nervioso… quería abrazarla, quería sentir que era verdad que estaba allí frente a mi…. Pero me limite a alargar mi mano sobre su brazo a fin de tocarla con un suave roce. ¡Sí! era real estaba allí y desprendía alegría a borbotones.

¿Qué me paso? ¿Qué era eso que tan feliz me hacia e ilusiona por igual? No podía explicarlo, pero estaba inmensamente feliz, su sonrisa, sus gestos, su naturalidad… era una chica preciosa y natural. ¡Su voz!, me preocupaba que no me entendiese, los andaluces hablamos muy rápido y de una manera un poco deje, ¿le pregunte si estaba bien? ¿Si me entendía perfectamente? Su voz a mi me pareció melosa y preciosa. Apenas pudimos hablar más esos primeros minutos en los cuales nos conocimos…
En los días siguientes, en tan solo dos días descubrí una mujer maravillosa, con unas virtudes extraordinarias que ni ella sabe que tiene, me alegraba cada minuto que pasaba con ella,, me reí mucho con ella, generosa, bondadosa, educada, amable, inteligente, caprichosa, infantil, geniosa, divertida, espontanea, sencilla y sincera!! Muy sincera… cada situación era un reto, si no bromeaba yo con algo, era ella la que me hacia reír con algunas de sus cosas.
Creo que nunca un día se me había echo de tan pocas horas…. como estos, qué tenido la suerte de compartir con ella.

¡Paciente! es la mejor de sus virtudes, pues aguantarme a mis dos días seguidos es algo duro de llevar.

Ambos hablamos mucho, de hecho cada minuto se aprovechaba de conversación y pronto aprendimos a interrumpirnos contantemente de una manera divertida , ambos queríamos y teníamos tanto que decir que en definitiva la mitad del tiempo peleábamos por tener la palabra. El tiempo se hacía insuficiente, yo creo que no hemos pasado, ni tan solo un minuto los dos callados.
Todo esto ha hecho que me sintiera de una manera muy especial, ella ha hecho que me sintiera bien.

¡Hoy se ha ido! Como todos lo bueno en esta vida, es breve, y para mi aun lo ha sido más.
Tengo un nudo en el estomago, hoy he tenido que trabajar y mis compañeros les ha sido difícil soportar mi mal humor, pero estaba enfadado con el mundo, estaba enfadado con mi suerte y estaba inmensamente triste porque mi amiga… esa que tan feliz me había hecho, se volvía a ir, a recuperar su vida… y mientras una sensación de soledad recorría mi cuerpo.

Son las doce de las noche, hace tan solo doce horas que no la veo y mi mundo parece haberse derrumbado.

Me gusta ser como soy, aunque sufra con las despedidas de un amigo… que lamente que la vida a veces no me dé una oportunidad. Pero me siento el hombre más feliz del mundo, de tener la suerte de haber conocido a alguien tan especial como a la “niña de los calcetines bonitos” como cariñosamente me gusta apodarla.

¡Gracias, amiga!
Por despertar en mí las ganas de vivir.




“Para mí el sol ya no brilla igual en Andalucía desde que tú ya no estás aquí”

jueves, 29 de diciembre de 2011

El día que quise coger una estrella.


Tengo la costumbre de releer o al menos ojear una y otra vez los libros que durante años he ido comprando. La mayoría son de divulgación, llamo divulgación a libros donde aprendo historia, geografía, naturaleza y en fin…todo lo que me haga saber más de todo lo que me rodea.
Ayer estaba algo cansado y aburrido… y entrar en el baño sin un libro es un delito para mí. Aunque actualmente estoy leyendo un libro llamado “Dime quien soy”, su gran tamaño me hizo pensármelo dos veces. Y así decidí mirar en mi mini biblioteca algo más grato para este día. Tras ojear de pasada algunos volúmenes cogí uno de astronomía que me apasiona. Este en particular hace años que lo tengo y es una guía del cielo nocturno fantástica, habla sobre los orígenes del universo, nuestra galaxia más cercanas y como no, de nuestro sistema solar. Así que decidido ya voy por el camino viendo alguna que otra foto. “La gente se preguntara porque tengo la costumbre de leer en el wc, y la verdad es que no lo sé. Cuando se vive en una casa pequeña con cuatro hermanos, te das cuenta de que no hay lugar relajado para leer, y es el wc el único espacio de la casa que te permite disfrutar de este rato de soledad. Así que desde que era un niño con mis tebeos de Mortadelo y Filemón… la costumbre no me ha abandonado, y muchas veces solo entro por el vicio de leer”.
El libro es interesantísimo… tiene multitud de imágenes de galaxias, nebulosas extrañas, estrellas lejanas, y fichas de planetas con sus composición y datos de sus orbitas, lunas y mucho mas… explica de una manera sencilla tantas cosas que es muy amena su lectura y su visualización… es una manera bonita y sencilla de ver como es el mundo a nuestro alrededor.
Estaba tan metido en las imágenes, releyendo sus pies de fotos que sin darme cuenta llegue a un marca páginas que llevaba allí, pues posiblemente siete años.
Nada más verlo una avalancha de recuerdos azoto mi dichosa memoria, llenándola de recuerdos que no era capaz de controlar. Eran tantos, que aturrullado, acostado ya en la cama, intente dar orden y sentido a aquellos días… que de forma tan brusca había vuelto a recordar.
Y eso es lo que pretendo contaros hoy.
Por aquella época yo disfrutaba de una vida más ajetreada, vivir con alguien conlleva muchas más cargas domesticas y responsabilidades que cuando uno vive solo y a su antojo. Así que cada año sabiendo que tan solo tenía una semana de vacaciones, llegada las fechas, programaba de antemano lo que iba a hacer cada día de la semana.
Eso si no era tan bonito todo. Mi pareja también tenía gustos, así que ambos hacíamos cada uno una lista y luego llegábamos a un acuerdo común para hacer lo más posible, yo iría a los sitios que ella quisiera como un día de compras y yo por ejemplo elegiría un día de campo. En fin, durante años esto tan bobo nos funciono muy bien, y un año una de mis peticiones era quedarnos a dormir en la casa de campo que tienen mis padres y desde allí poder hacer uso de mis cartas celestes de constelaciones y ver cuántas estrellas era capaz de identificar.
Así ella acepto y un día no quedaríamos con mis padres a pasar la noche.
Yo recuerdo perfectamente los días previos… prepare todo a conciencia. Saque del cajón la brújula, importantísima para orientarme. “Brújula que aun conservo y que es un tesoro para mí. Es una de las cosas que desde niño uno sueña poseer y te llega de mayor no sin ello afectar a la magia que conlleva tenerla y observarla”.
Prepare el libro… se que fue en julio, porque la pagina marcada coincide con la carta celeste del cielo de dicho mes.
Observe detenidamente durante muchas horas las posiciones de las constelaciones, e intente grabármelas en la mente para así facilitar luego la búsqueda. Y un día allí estábamos ella y yo en casa de mis padres un día cualquiera del mes de julio.
No recuerdo muy bien que hicimos, pero si se que cenamos juntos y temprano. En el campo ya a las once de la noche incluso en verano parece que es bastante de noche. Debido a la poca luz, a que no hay calles ni coches, la contaminación lumínica es mucho menor que en la ciudad. Todo parecía prever una noche fantástica.
Nada más salir. Lo primero que note es que el viento que soplaba tan agradable de día,,, llegada la noche y la oscuridad se convirtió en un compañero algo indeseable y fresco. Ya eso hizo que mi pareja pusiera las primeras pegas. Pero eso no me afecto. Intentaba que tuviera un poco de paciencia, el fin de todo era compartir aquello juntos. Solo yo podía hacerlo, pero yo quería que ella compartiera mi pasión al menos unas horas.
Ya sabía de antemano donde estaba el norte y donde estaba el sur, lo había visto en cuanto llegue. Lo que no sabía es que muchas de las estrellas están en un plano bajo y medio sobre el horizonte… y justo donde debía mirar, tenía una valla alta de adoquines y una loma bastante elevada detrás. Pensé que también era mala suerte, hubiese sido más fácil empezar a localizar las del horizonte.
Pero mucho peor fue la extrema oscuridad, no me dejaba ver con detalle nada del libro. Aun así convencido fui por un linterna…no podía imaginar que al iluminar un papel tan brillante y de tanta calidad se reflejaba como un espejo la luz y no se viese nada. Un libro con fotografías a todo color y de tanta calidad que esperaba.
Por más que miraba hacia arriba, con la linterna de lado iluminando tenuemente el papel, con un viento y un frio complicándonos el momento… yo no llegaba a ver apenas una docena de minúsculas estrellas.
Estaban tan repartidas y apagadas que ni siquiera era capaz de ver el carro en tan dichosa noche. Poco podía hacer ya… Ella no abrió la boca ni una vez más en todo el rato que siguió, supongo que a medias se lamentaba por mí… a la misma vez que se alegra de ver que se acababa. Un último intento fue irme a la parte posterior orientada al sur. Allí lo cosa estaba más difícil… los arboles del huerto me impedían la visión totalmente… solo mirando hacia arriba se veía el cielo… pero nada, las grandes y luminosas están hacia el horizonte. Ni la escalera alta hizo que viese un poco más allá de lo que tenía delante mismo.
Sé que entre en la casa un poco abatido… un poco de mala suerte unido a la inexperiencia habían hecho que todo se hubiese quedado en un vergonzoso fracaso. Ni mis padres me dijeron nada ni mi pareja… pero si hice varias bromas sobre la mala suerte para que no se sintieran mal. Al fin y al cabo es y era una tontería.
Un sueño más de los muchos que tenemos. Lo bonito de todo es que aun nos maravillemos con cosas que para otros son bobadas.

“Lo que hace a uno diferente, es lo que los demás no llegan a hacer…”


Feliz fin de año. Suerte a todos.

jueves, 6 de octubre de 2011

La terraza frente al mar.




Estoy sentado cómodamente en la silla, parece una terraza normal de un bar... pero para mí no lo es. Cualquier cosa vista con los ojos del disfrute te parece mucho mejor. Acabamos de sentarnos y una vista rápida a mí alrededor, a hecho que me reconforte con lo que veo… aquí no sopla el viento, lo que es un alivio para los que sepan que es el viento de levante…. La terraza da a un paseo marítimo, el cual es la orilla de una bahía maravillosa, donde el mar iluminado por la luna y alborotado por el viento de levante hace que los barcos anclados en sus orillas se balanceen una y otra vez sobre sus aguas brillantes. Al fondo minúsculas luces dejan descubrir las poblaciones vecinas…están tan lejos que parecen una línea de hormigas luminosas. La bahía es un cumulo de ciudades a pie de mar en las cual no existe altura alguna….
Una vez acomodados y con las bebidas fresquitas sobre la mesa… las conversaciones varían de temas e intensidades. Nuestra costumbre no ha cambiado en veinte años… solemos discutirlo todo. Enojarnos, crisparnos y luego reírnos como tontos es natural entre nosotros por cualquier cosa. Pero escucharla me gusta mucho.
Estar con ella después de tantos años separados es todo un placer, cada día que pasa me siento peor por haberme alejado voluntariamente de ella tantos años atrás… pero se compensa con la suerte de tenerla de nuevo a mi lado. Mientras ella habla la observo, sigo con la mirada sus manos cuando gesticula, cuando se lleva la mano a los ojos observo su cara, sus labios… me llaman tanto la atención, finos y perfilados a veces recuerdo cuando los besaba de joven, la mente me traen tantos recuerdos que me es difícil concentrarme, mis sentidos con tantos recuerdos y sensaciones a veces se lía de época, y muchas veces parece que el tiempo no ha pasado. En definitiva tenemos temas para multitud de noches… poco a poco vamos recuperando tantos años separados.
No siempre le presto atención… soy tan orgulloso que cuando me recrimina por algo, sonriendo hago como los niños chicos que no quieren escuchar y mentalmente domino la sensación de vergüenza que sus palabras me provocan, su manera de protegerme delata que me aprecia mucho, se nota en la manera de desearlo. No podría ser de otra manera…aunque alguien que ha estado enamorada de mi más de diez años… debería albergar algo más que cariño hacia mí, afortunadamente no es así, y no creo de nadie se tenga tanto cariño como nosotros… habiendo sido pareja.
Pero hace tanto de esto… éramos a la vez tan jóvenes y a las vez tan responsables que vivimos un noviazgo como el que más siendo solo dos niños… no albergo ningún recuerdo amargo de aquellos años… es más, me siento el ser más afortunado del mundo por haberla tenido conmigo esos años… la gente nace con el sueño de ser feliz… y yo con treinta y ocho años ya me siento feliz. Pues tan solo los pocos años que juntos estuvimos enamorados, no se han repetido ni tan fuerte ni tan sincero como con ella… y aunque no pueda repetirlo jamás puedo presumir de haber amado tanto como me amaron. Igual es un reto intentarlo de nuevo y por mí no quedara, pero un amor tan sincero será difícil que se repita con nadie.
Y la noche pasa, y aquí estamos los dos hablando o discutiendo sobre que nos traerá el destino a cada uno… ¿seremos nuevamente feliz con alguien?.
Temo que la vida nos separe nuevamente pero cada cual debe aspirar a rehacernos nuevamente en el amor. Y juntos frente a este mar embravecido miramos al cielo, y ambos comentamos ¿qué pensarían los que por desgracia ya no están? y que entre las estrellan nos miran, sobre nuestro reencuentro… parecía imposible pero hay gente que nace para estar unida de una forma u otra.
No conozco a nadie que pueda ocupar mejor este puesto.
Quiero dedicarle este escrito a ella y a la gente que nos quiere y que ya no está.
Gracias por la manera de quererme tan sincera, por ser la única mujer en mi vida que ha demostrado amarme tan intensamente… y quiero que sepas que mil vidas que volvería a vivir elegiría enamorarme de ti como lo hice en esta…

Muchos besos.

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