miércoles, 11 de abril de 2012

La orilla.




En unos de mis muchos paseos de verano, uno de esos días cualquiera en los que el sol reluce allá en lo más alto y los pájaros cantan como siempre… me tropecé con una lagartija que a la orilla del rio observaba atentamente la otra orilla.

Al acercarme vi que no se asustaba, e hice el amago de golpearla suavemente con la punta de mi zapato… el leve toque no izo que la lagartija se moviese… pensando que estaba muerta o frita de tanto sol, con el dedo la toque… fue un toque muy suave, pero imagino que lo suficientemente enérgico como para que la hiciese retorcerse de inmediato.

Aun así la lagartija ni apenas se inmuto. Desconcertado y extrañado a la vez, me senté junto a la lagartija dispuesto a descubrir que llamaba tanto la atención del aquel diminuto bicho.

Mire yo también hacia la otra orilla. Allí sentado no podía apreciar nada… ¿qué es lo que llamaba su atención?... empecé a especular sobre los motivos de aquel extraño comportamiento… ¡y allí estaba yo sentado!, ella sobre un canto rodado calentado por el sol de la tarde veinte veces más grande que ella… y yo mil veces más grande que ella sentado sobre la hierba. Formando ambos dos figuras extrañas y nada natural en tan bello paisaje…

¡Tan inteligente que me creía y no era capaz de desvelar que ocurría!… pensaba en silencio.

Durante horas espere a que mi vista pudiese mostrarme o dilucidar aquello tan fascinante que en la otra orilla debía de ocurrir.
En un momento dado la lagartija soltó unas palabras sin que su cuerpo se moviese ni tan siquiera un poco… Ella dijo: ¡necesito cruzar al otro lado!

¿Cómo? ¿Cruzar? Debía estar soñando pensé.

La lagartija ¡me había hablado!, dude si contestar... “decir algo suponía aceptar que ella había dicho unas palabras y eso daba a entender que me creía loco”, eso o el sueño era tan real que simplemente me asustaba.

La lagartija volvió a decir: ¡necesito cruzar al otro lado!

Yo ya no entendía nada… ni me explicaba aquel hecho… bobamente pregunte: ¿y para qué?
Ella callo unos segundos y me dijo: ¡no ves que allí el sol brilla más!, que la hierba es más verde y tupida, que las piedras son más grandes y calientes… y que todos son más felices…

Escuche atentamente sus argumentos, pero por mucho que miraba una y otra vez hacia la otra orilla… yo no veía diferencia entre ambas.
Decidí levantarme para observar desde una altura más elevada si era cierto lo que aquella lagartija obsesionada me decía…
Me volví a sentar a su lado y le dije: lo siento pero me temo que es exactamente igual un lado que el otro…

Ella me dijo, ¡imposible! ¿No ves la hierba verde brillar mucho mas, mecida por el viento? ¿No ves que hasta los pájaros sobrevuelan más ese lado?, ¿no ves que el rio brilla más en aquella orilla?…. Y así estuvo un largo rato…, a lo que yo, más por lástima que por convicción acepte ayudarla.
Cogí a aquella lagartija pequeña sobre mis dos manos unidas y cruce el pequeño rio con ella. Tarde tan solo un minuto, pero para aquella lagartija esa distancia era todo un océano.

Y suavemente la deje sobre una bonita y redonda roca de color clara que calentada por el sol… me pareció el lugar más idóneo.
Allí la deje, feliz por mi acción emprendí mi camino de vuelta a casa.

Paso una semana, y debo admitir que cada día pensaba ¿qué tal le irá a la pequeña lagartija en su nuevo hogar?
Llego el domingo, y me dirigí a mi paseo semanal. Pero en aquel lugar no había nadie, la lagartija no estaba y preocupado me senté un rato largo… ¡y fue largo!, pues paso al menos varias horas… pero allí no había nadie.

Extrañado mire a la otra orilla… ¿habría vuelto la lagartija a la antigua orilla?, decidí cruzar el pequeño rio nuevamente.

Triste observe su cuerpo flotando inerte entre las piedras de la orilla… la recogí con sumo cuidado entre mis manos y con cariño la deposite en la piedra donde la encontré la primera vez que la vi… su cuerpo ahora inerte y flácido, presentaba un aspecto demasiado desgarrador. El sol que antes tantos días la calentó…. nada podía hacer ya por ella.

Me quede una hora meditando mientras la observaba, ¿que razones hicieron que la lagartija decidiera volver a cruzar el rio de nuevo?… no lo sabía y me sentía culpable.

Cuando note su cuerpo calentado por el sol, horade un hueco en el suelo y la deposite con mimo en el….

Su cuerpo descansaría ya por siempre en aquel lugar que marque con un pequeño montículos de guijarros pequeños que saque del río.



Aun hoy, cada vez que camino por su orilla, no consigo entender que vio la lagartija de especial en aquel otro lugar que no tuviese en este…

domingo, 8 de abril de 2012

La niña de los calcetines bonitos.





Cuando dos desconocidos, dos amigos que están separados cientos de kilómetros deciden conocerse en persona, después de ser amigos virtuales durante meses… ¿suele?, e imagino y digo suele, ¡pues es mi primera vez! ser inquietante a la vez que interesante.

Aun no sé como un día me dijo que se venía a verme a Cádiz y que si quería pasar unos días con ella en Semana Santa aquí en mi tierra. Debo admitir que me cogió tan de sorpresa que por unos instantes dude silenciosamente que contestar, ¿pero que tenía que perder?, hace meses que la conozco y he sido yo quien se ha ido colando en su vida poco a poco.

¿Cómo se puede colar uno en la vida de otro? Imagino que simplemente con suerte y con interés. Eso, y como no el azar por supuesto. Me hace gracia decir que desde que vi la carita esa pequeña que sale en la pantalla de Facebook. Algo me dijo, o me empujo a que invitara a esa persona a ser mi amiga. Esta vida es complicada y no creáis que ganarse la amistad y mucho menos el respeto de alguien es fácil. Pero imagino que yo con ella tuve la suerte de convertirme en un contacto ameno, ¡digámoslo así!, pues no soy yo quien puede ni deba decir que adjetivo me identifica mejor. El caso es que nos hicimos amigos y ambos hemos compartidos buenos ratos de conversación.

El caso es que planeamos el viaje y la estancia, y dejamos correr los días.

Al día siguiente de decirle que si, no sabía ni siquiera donde me había metido, ni donde podría llegar a meterme… ¿Me preguntaba mil cosas?… me surgieron tantas dudas como miedos, si algo me caracteriza no es precisamente mi arranque…. pero si algo nos caracteriza a los dos… es que desde el principio nos hemos dichos y contado las cosas muy claras, y teniendo bien claro las cosas, mi única preocupación era ya la de planear unas rutas interesantes. Y hacerlas de una manera sencilla, para que se pudiese hacer rápidamente una idea de lo que es Cádiz y sus alrededores, y en definitiva que se lo pasara lo mejor posible.

No voy a describir cada lugar que visitamos, pues son demasiados y podéis imaginaros los que sepáis o conozcáis Cádiz, que pudimos ver y que vimos… sus murallas, sus baluartes, sus alamedas, sus calles, su catedral, su gente y ¡cómo no!, sus playas… mucha cosas que ver, y tan poco tiempo.

Lo que sí quiero contaros es como me sentido… antes, durante y después de su visita.
El día que llego, se coló de sorpresa donde trabajo sin avisarme, nada más entrar en la tienda la vi y siempre recordare esa primera vez, cuando vi su cara en persona por primera vez, su pelo y su sonrisa es lo que más me gusta de ella… inmediatamente deje de atender a los clientes y los deje con mi compañero y salí a darle dos besos, ¡no podía creerlo!, estaba aquí, frente a mí, sonreía feliz, nervioso… quería abrazarla, quería sentir que era verdad que estaba allí frente a mi…. Pero me limite a alargar mi mano sobre su brazo a fin de tocarla con un suave roce. ¡Sí! era real estaba allí y desprendía alegría a borbotones.

¿Qué me paso? ¿Qué era eso que tan feliz me hacia e ilusiona por igual? No podía explicarlo, pero estaba inmensamente feliz, su sonrisa, sus gestos, su naturalidad… era una chica preciosa y natural. ¡Su voz!, me preocupaba que no me entendiese, los andaluces hablamos muy rápido y de una manera un poco deje, ¿le pregunte si estaba bien? ¿Si me entendía perfectamente? Su voz a mi me pareció melosa y preciosa. Apenas pudimos hablar más esos primeros minutos en los cuales nos conocimos…
En los días siguientes, en tan solo dos días descubrí una mujer maravillosa, con unas virtudes extraordinarias que ni ella sabe que tiene, me alegraba cada minuto que pasaba con ella,, me reí mucho con ella, generosa, bondadosa, educada, amable, inteligente, caprichosa, infantil, geniosa, divertida, espontanea, sencilla y sincera!! Muy sincera… cada situación era un reto, si no bromeaba yo con algo, era ella la que me hacia reír con algunas de sus cosas.
Creo que nunca un día se me había echo de tan pocas horas…. como estos, qué tenido la suerte de compartir con ella.

¡Paciente! es la mejor de sus virtudes, pues aguantarme a mis dos días seguidos es algo duro de llevar.

Ambos hablamos mucho, de hecho cada minuto se aprovechaba de conversación y pronto aprendimos a interrumpirnos contantemente de una manera divertida , ambos queríamos y teníamos tanto que decir que en definitiva la mitad del tiempo peleábamos por tener la palabra. El tiempo se hacía insuficiente, yo creo que no hemos pasado, ni tan solo un minuto los dos callados.
Todo esto ha hecho que me sintiera de una manera muy especial, ella ha hecho que me sintiera bien.

¡Hoy se ha ido! Como todos lo bueno en esta vida, es breve, y para mi aun lo ha sido más.
Tengo un nudo en el estomago, hoy he tenido que trabajar y mis compañeros les ha sido difícil soportar mi mal humor, pero estaba enfadado con el mundo, estaba enfadado con mi suerte y estaba inmensamente triste porque mi amiga… esa que tan feliz me había hecho, se volvía a ir, a recuperar su vida… y mientras una sensación de soledad recorría mi cuerpo.

Son las doce de las noche, hace tan solo doce horas que no la veo y mi mundo parece haberse derrumbado.

Me gusta ser como soy, aunque sufra con las despedidas de un amigo… que lamente que la vida a veces no me dé una oportunidad. Pero me siento el hombre más feliz del mundo, de tener la suerte de haber conocido a alguien tan especial como a la “niña de los calcetines bonitos” como cariñosamente me gusta apodarla.

¡Gracias, amiga!
Por despertar en mí las ganas de vivir.




“Para mí el sol ya no brilla igual en Andalucía desde que tú ya no estás aquí”

jueves, 29 de diciembre de 2011

El día que quise coger una estrella.


Tengo la costumbre de releer o al menos ojear una y otra vez los libros que durante años he ido comprando. La mayoría son de divulgación, llamo divulgación a libros donde aprendo historia, geografía, naturaleza y en fin…todo lo que me haga saber más de todo lo que me rodea.
Ayer estaba algo cansado y aburrido… y entrar en el baño sin un libro es un delito para mí. Aunque actualmente estoy leyendo un libro llamado “Dime quien soy”, su gran tamaño me hizo pensármelo dos veces. Y así decidí mirar en mi mini biblioteca algo más grato para este día. Tras ojear de pasada algunos volúmenes cogí uno de astronomía que me apasiona. Este en particular hace años que lo tengo y es una guía del cielo nocturno fantástica, habla sobre los orígenes del universo, nuestra galaxia más cercanas y como no, de nuestro sistema solar. Así que decidido ya voy por el camino viendo alguna que otra foto. “La gente se preguntara porque tengo la costumbre de leer en el wc, y la verdad es que no lo sé. Cuando se vive en una casa pequeña con cuatro hermanos, te das cuenta de que no hay lugar relajado para leer, y es el wc el único espacio de la casa que te permite disfrutar de este rato de soledad. Así que desde que era un niño con mis tebeos de Mortadelo y Filemón… la costumbre no me ha abandonado, y muchas veces solo entro por el vicio de leer”.
El libro es interesantísimo… tiene multitud de imágenes de galaxias, nebulosas extrañas, estrellas lejanas, y fichas de planetas con sus composición y datos de sus orbitas, lunas y mucho mas… explica de una manera sencilla tantas cosas que es muy amena su lectura y su visualización… es una manera bonita y sencilla de ver como es el mundo a nuestro alrededor.
Estaba tan metido en las imágenes, releyendo sus pies de fotos que sin darme cuenta llegue a un marca páginas que llevaba allí, pues posiblemente siete años.
Nada más verlo una avalancha de recuerdos azoto mi dichosa memoria, llenándola de recuerdos que no era capaz de controlar. Eran tantos, que aturrullado, acostado ya en la cama, intente dar orden y sentido a aquellos días… que de forma tan brusca había vuelto a recordar.
Y eso es lo que pretendo contaros hoy.
Por aquella época yo disfrutaba de una vida más ajetreada, vivir con alguien conlleva muchas más cargas domesticas y responsabilidades que cuando uno vive solo y a su antojo. Así que cada año sabiendo que tan solo tenía una semana de vacaciones, llegada las fechas, programaba de antemano lo que iba a hacer cada día de la semana.
Eso si no era tan bonito todo. Mi pareja también tenía gustos, así que ambos hacíamos cada uno una lista y luego llegábamos a un acuerdo común para hacer lo más posible, yo iría a los sitios que ella quisiera como un día de compras y yo por ejemplo elegiría un día de campo. En fin, durante años esto tan bobo nos funciono muy bien, y un año una de mis peticiones era quedarnos a dormir en la casa de campo que tienen mis padres y desde allí poder hacer uso de mis cartas celestes de constelaciones y ver cuántas estrellas era capaz de identificar.
Así ella acepto y un día no quedaríamos con mis padres a pasar la noche.
Yo recuerdo perfectamente los días previos… prepare todo a conciencia. Saque del cajón la brújula, importantísima para orientarme. “Brújula que aun conservo y que es un tesoro para mí. Es una de las cosas que desde niño uno sueña poseer y te llega de mayor no sin ello afectar a la magia que conlleva tenerla y observarla”.
Prepare el libro… se que fue en julio, porque la pagina marcada coincide con la carta celeste del cielo de dicho mes.
Observe detenidamente durante muchas horas las posiciones de las constelaciones, e intente grabármelas en la mente para así facilitar luego la búsqueda. Y un día allí estábamos ella y yo en casa de mis padres un día cualquiera del mes de julio.
No recuerdo muy bien que hicimos, pero si se que cenamos juntos y temprano. En el campo ya a las once de la noche incluso en verano parece que es bastante de noche. Debido a la poca luz, a que no hay calles ni coches, la contaminación lumínica es mucho menor que en la ciudad. Todo parecía prever una noche fantástica.
Nada más salir. Lo primero que note es que el viento que soplaba tan agradable de día,,, llegada la noche y la oscuridad se convirtió en un compañero algo indeseable y fresco. Ya eso hizo que mi pareja pusiera las primeras pegas. Pero eso no me afecto. Intentaba que tuviera un poco de paciencia, el fin de todo era compartir aquello juntos. Solo yo podía hacerlo, pero yo quería que ella compartiera mi pasión al menos unas horas.
Ya sabía de antemano donde estaba el norte y donde estaba el sur, lo había visto en cuanto llegue. Lo que no sabía es que muchas de las estrellas están en un plano bajo y medio sobre el horizonte… y justo donde debía mirar, tenía una valla alta de adoquines y una loma bastante elevada detrás. Pensé que también era mala suerte, hubiese sido más fácil empezar a localizar las del horizonte.
Pero mucho peor fue la extrema oscuridad, no me dejaba ver con detalle nada del libro. Aun así convencido fui por un linterna…no podía imaginar que al iluminar un papel tan brillante y de tanta calidad se reflejaba como un espejo la luz y no se viese nada. Un libro con fotografías a todo color y de tanta calidad que esperaba.
Por más que miraba hacia arriba, con la linterna de lado iluminando tenuemente el papel, con un viento y un frio complicándonos el momento… yo no llegaba a ver apenas una docena de minúsculas estrellas.
Estaban tan repartidas y apagadas que ni siquiera era capaz de ver el carro en tan dichosa noche. Poco podía hacer ya… Ella no abrió la boca ni una vez más en todo el rato que siguió, supongo que a medias se lamentaba por mí… a la misma vez que se alegra de ver que se acababa. Un último intento fue irme a la parte posterior orientada al sur. Allí lo cosa estaba más difícil… los arboles del huerto me impedían la visión totalmente… solo mirando hacia arriba se veía el cielo… pero nada, las grandes y luminosas están hacia el horizonte. Ni la escalera alta hizo que viese un poco más allá de lo que tenía delante mismo.
Sé que entre en la casa un poco abatido… un poco de mala suerte unido a la inexperiencia habían hecho que todo se hubiese quedado en un vergonzoso fracaso. Ni mis padres me dijeron nada ni mi pareja… pero si hice varias bromas sobre la mala suerte para que no se sintieran mal. Al fin y al cabo es y era una tontería.
Un sueño más de los muchos que tenemos. Lo bonito de todo es que aun nos maravillemos con cosas que para otros son bobadas.

“Lo que hace a uno diferente, es lo que los demás no llegan a hacer…”


Feliz fin de año. Suerte a todos.

jueves, 6 de octubre de 2011

La terraza frente al mar.




Estoy sentado cómodamente en la silla, parece una terraza normal de un bar... pero para mí no lo es. Cualquier cosa vista con los ojos del disfrute te parece mucho mejor. Acabamos de sentarnos y una vista rápida a mí alrededor, a hecho que me reconforte con lo que veo… aquí no sopla el viento, lo que es un alivio para los que sepan que es el viento de levante…. La terraza da a un paseo marítimo, el cual es la orilla de una bahía maravillosa, donde el mar iluminado por la luna y alborotado por el viento de levante hace que los barcos anclados en sus orillas se balanceen una y otra vez sobre sus aguas brillantes. Al fondo minúsculas luces dejan descubrir las poblaciones vecinas…están tan lejos que parecen una línea de hormigas luminosas. La bahía es un cumulo de ciudades a pie de mar en las cual no existe altura alguna….
Una vez acomodados y con las bebidas fresquitas sobre la mesa… las conversaciones varían de temas e intensidades. Nuestra costumbre no ha cambiado en veinte años… solemos discutirlo todo. Enojarnos, crisparnos y luego reírnos como tontos es natural entre nosotros por cualquier cosa. Pero escucharla me gusta mucho.
Estar con ella después de tantos años separados es todo un placer, cada día que pasa me siento peor por haberme alejado voluntariamente de ella tantos años atrás… pero se compensa con la suerte de tenerla de nuevo a mi lado. Mientras ella habla la observo, sigo con la mirada sus manos cuando gesticula, cuando se lleva la mano a los ojos observo su cara, sus labios… me llaman tanto la atención, finos y perfilados a veces recuerdo cuando los besaba de joven, la mente me traen tantos recuerdos que me es difícil concentrarme, mis sentidos con tantos recuerdos y sensaciones a veces se lía de época, y muchas veces parece que el tiempo no ha pasado. En definitiva tenemos temas para multitud de noches… poco a poco vamos recuperando tantos años separados.
No siempre le presto atención… soy tan orgulloso que cuando me recrimina por algo, sonriendo hago como los niños chicos que no quieren escuchar y mentalmente domino la sensación de vergüenza que sus palabras me provocan, su manera de protegerme delata que me aprecia mucho, se nota en la manera de desearlo. No podría ser de otra manera…aunque alguien que ha estado enamorada de mi más de diez años… debería albergar algo más que cariño hacia mí, afortunadamente no es así, y no creo de nadie se tenga tanto cariño como nosotros… habiendo sido pareja.
Pero hace tanto de esto… éramos a la vez tan jóvenes y a las vez tan responsables que vivimos un noviazgo como el que más siendo solo dos niños… no albergo ningún recuerdo amargo de aquellos años… es más, me siento el ser más afortunado del mundo por haberla tenido conmigo esos años… la gente nace con el sueño de ser feliz… y yo con treinta y ocho años ya me siento feliz. Pues tan solo los pocos años que juntos estuvimos enamorados, no se han repetido ni tan fuerte ni tan sincero como con ella… y aunque no pueda repetirlo jamás puedo presumir de haber amado tanto como me amaron. Igual es un reto intentarlo de nuevo y por mí no quedara, pero un amor tan sincero será difícil que se repita con nadie.
Y la noche pasa, y aquí estamos los dos hablando o discutiendo sobre que nos traerá el destino a cada uno… ¿seremos nuevamente feliz con alguien?.
Temo que la vida nos separe nuevamente pero cada cual debe aspirar a rehacernos nuevamente en el amor. Y juntos frente a este mar embravecido miramos al cielo, y ambos comentamos ¿qué pensarían los que por desgracia ya no están? y que entre las estrellan nos miran, sobre nuestro reencuentro… parecía imposible pero hay gente que nace para estar unida de una forma u otra.
No conozco a nadie que pueda ocupar mejor este puesto.
Quiero dedicarle este escrito a ella y a la gente que nos quiere y que ya no está.
Gracias por la manera de quererme tan sincera, por ser la única mujer en mi vida que ha demostrado amarme tan intensamente… y quiero que sepas que mil vidas que volvería a vivir elegiría enamorarme de ti como lo hice en esta…

Muchos besos.

martes, 23 de agosto de 2011

El verano de la pantera rosa.


Cuando mi amigo me vino a decir que ella había preguntado por mí, una sensación de sorpresa y miedo me recorrió todo el cuerpo. Ella, esa chica de la cual me había enamorado hace 11 años… de nuevo estaba en Cádiz y de nuevo volvería a verla. Desde por la mañana que recibí la noticia estuve en un estado de nerviosismo y angustia, del cual sería difícil que saliera.
Pensaba en que le diría. Pensé varias veces incluso en no asistir a la cita. ¿Ella me vería como antes? me vería gordo… me vería viejo. Me preocupaba saber cómo me encontraría ella después de tantos años.
Cuando salí de trabajar y después de comer me quedaba largas horas aun hasta la noche, y serian tan angustiosas que las dedique a dormir, y así que pasaran rápidas las horas. Pero poco llegue a dormir… me movía inquieto en el sofá recordando miles de cosas de aquellos bonitos años.
¿Qué me hacia estar tan nervioso? Era que aun como siempre he sabido, ella me gustaba mucho… ¿esta vez me atrevería a confesarle el amor pasado?, a afrontar el hecho de que durante varios años solo pensaba en ella.
¿Y ella? Que sintió ese verano que estuvimos juntos, como era posible si tanto nos unió que de repente se perdiera todo, como perdimos de una manera consentida el contacto durante tantos años.
Para vosotros que no conocéis la historia, os diré que de nuevo mi estupidez y mis miedos influyeron mucho en nuestra relación. Amigos, muy buenos amigos… cada vez pasábamos más y más tiempos juntos. Esto provocó enfados en los demás pero al menos eso no influyo en mi y no interfirió al menos en nuestra estrecha amistad… disfrutamos sin serlo de un verano como una pareja de novios y pasamos muchos días juntos y muy felices…
Cada noche que estaba con ella, mi cuerpo y mi mente luchaba por animarse y besarla… pero en los días que estuvimos juntos no lo hice… lo deseaba enormemente pero no me atreví. Me deje llevar por la presiones de los demás, de su primo y su pareja que no consentía mi amistada estrecha con ella, de mis amigos que me malmetían sobre ella y sobre todo por las críticas de la dichosa diferencia de edad… tan solo 9 años que en aquellos tiempos era un mundo para mí. Además yo no sabía si mi amor era correspondido o tan solo era amabilidad hacia mí. Lo que si se, es que paso el tiempo y yo no le dije nada y el verano pasó.
Eran ya muchas las dudas sobre sus sentimientos, supuse que el tiempo las despejaría, pero de los diarios mensajes de móvil, “móvil que era una novedad por cierto”, se paso a ir espaciándose en el tiempo su recepción hasta prácticamente desaparecer… y así un día todo contacto desapareció… cambio de móvil o perdió mi numero. Cualquier cosas cabía esperar.
Yo estaba tranquilo pues era inevitable que al siguiente verano regresaria y así me dispuse a esperarla.
Pero una noche, estábamos en navidad, me encontraba sentado con unos amigos en un bareto de los que solíamos frecuentar, buena música y mucha cerveza… ¡y la vi entrar!… me quede inmóvil, no salía de mi sorpresa, había regresado y allí estaba acompañado de un perro flauta, “como algunos amigos gusta llamar a todo aquel mezcla de punk y vagabundo, que ni trabaja ni piensa intentarlo”…y eso me rompió el corazón… solo recuerdo que le di dos besos y estuvimos allí tan solo unos minutos con ella..
Tan pronto salió, me quede desconsolado, no entendía nada… pero era evidente que ella era libre de elegir y eligió con quien estar… ya no es que el chaval fuese lo que fuese, que lo era… sino que me sentí estúpido, y comprendí que me había enamorado tan solo yo… fantasee con un amor que no existía y eso me provoco tanta vergüenza como dolor…
Ya no la volví a ver ni lo intente. Simplemente estaba apenado… guarde todos mis tesoros de ella, en una nueva caja y la encerré en lo más profundo de mi armario. Aun mantengo cada mensaje que nos enviamos… Mensajes que podían haber correspondido a cualquier pareja de enamorados, pero triste de mí que aunque lo desee con todas mis fuerzas no fue así.
Cuando la vi… ya nada importaba, me acerque a ella sin ver nada más y le di dos grandes besos y le acaricié suavemente el brazo en un intento de creerme de que era de verdad. No lo podía creer, allí estaba de nuevo más de 10 años después, parecía que el tiempo no había pasado…
Nos sentamos en una terraza y durante horas disfrute de su compañía… me sentía contento y feliz… varias veces acaricie su brazo, no podía creer que fuera real… ¡mi querida amiga!, como podía haberla perdido de aquella manera tan idiota…
Nos hicimos varias fotos, quería de algún modo retenerla para mi ahora, aunque ya no sería justo separarnos de nuevo tan largos periodos de tiempo…
Aunque la noche no dio para mucho, si de una manera u otra nos comprometimos a mantenernos más en contacto y vernos más a menudo.
De regreso a casa, con una sonrisa… tan solo me acordaba de aquellos paseos de veranos en los cuales cogidos de la mano andamos tanto tiempo años atrás.

Aun me parece recordar su tacto… sus abrazos… ¡puede que lamente que nunca la besara!…

Pero no lamento la vez en que ella y yo, era lo único que importaba.

sábado, 16 de julio de 2011

Cuando se ama a una mujer.





Hace tiempo que no escribo… y no es que no tenga nada que decir...al contrario… lo que pasa es que mi mente esta en plena revolución. Desde que me separe hace ya cuatro años, me mantenido en un estado de letargo que gracias a dios he dejado ya atrás,.. Estos años no me ha gustado nadie, incluso creí que no sería capaz de enamórame de nuevo, y me llevado en un estado de apatía amorosa demasiado tiempo….
Este año está siendo distinto, la llegada del verano ha despertado en mi unos deseos de reírme de la vida que hace tiempo no tenia… ¡paseo por la calle fijándome en la niñas!…me gusta escuchar música como antes… mientras tarareo en alto la letra, he dedicado mas tiempo a mis amigos, a salir, a hacer cosas al aire libre y cosas así. Hay gente que me tachaba de ermitaño.
Si pensáis que es el amor lo que me ha hecho cambiar, creo que sí lo es. Me enamorado y esta vez ha sido muy profundo.
Me enamorado de una joven, que por desgracia vive a cientos de kilómetros de mi… una mujer que ha despertado en mi la pasión de antaño. Por su manera de hablar, por su sonrisa, por sus mimos… por mil cosas.
Cosas que han hecho de mi un manojo de emociones humanas. Me levanto pensando en ella y me acuesto pensando en ella. Si paseo por la calle a cada paso me parece verla. Si me cruzo con alguien veo su pelo, veo su altura, veo su ropa, veo su manera de andar ,,, llevo viéndola meses reflejada en todo en lo que me rodea, y sigo buscando cosas en los demás que me recuerden a ella.
Mi mente se mantiene con sus fotos. Las saboreos visualmente cada día, observando cada detalle de su gestos y de sus poses. Me imagino cuando se las hizo y como mi mente las animas para recordarla… me veo en ellas en su compañía.
La ciento tan cerca de mí… me dado cuenta de que he encontrado no solo una mujer que me hace feliz, sino una mujer de la cual me siento orgulloso de cómo es…
Estoy enamorado de su fuerza, de su inteligencia, de su juventud, de su espontaneidad, se sus caprichos… de sus temores…. Para mi es una persona completa… una joya de mujer.
Hemos congeniado tanto que mi vida sin ella no la entiendo ya igual. Cada noche sueño con abrazarla lentamente, notando suavemente como su cuerpo se entrelaza con el mío… y así vivir juntos la mejor y más bella historia de amor.
El destino ha puesto una barrera en medio, una barrera reforzada por los kilómetros, y sobre todo, por muchos miedos…
Ayer me dijo un amigo que si me atrevería a publicar libremente mi amor por ella????
Y yo le dije que lo más bonito del amor es que a veces no es necesario decir nada… y menos cuando dos personas se conocen tan bien… pero que si debía gritarlo, no me importaría decirlo cien veces o mil veces que me enamorado de ella. Aunque esto no ocurre pues le recuerdo a ella cada día lo mucho la que la quiero y más que querer amar. Ya que querer se puede querer a muchas personas a las vez… ¡pero amar!
Amar solo se puede amar a una persona, y eso es lo que siento…


“Que la amo con todas mis fuerzas”




Nadie debería renunciar jamás al amor, ni por edad, ni por distancia, ni por razones tan absurdas como estas… no son razones para acabar con un amor tan sincero… además no puedo dejar de amarte.
“Dedicada a una pequeña lagartija”.

sábado, 18 de junio de 2011

Cruces de caminos.




Hace dos años o así, empecé a reparar en una chica con la cual me cruzaba cada tarde. Al principio nos cruzábamos y para mí era como una chica más de las muchas que cada día puedo cruzarme.
Pero pronto empecé a percatarme de que algo tenía especial que me llamaba mucho la atención. Cada día, bajaba del autobús procedente de Cádiz a eso de las dos y cuarto de la tarde.
Cada día salía corriendo del trabajo a las dos, para subir corriendo a casa y preparar al perro y salir disparado para el parque… si un día no llegaba para verla me lamentaba enormemente. Era curioso como verla me impulsaba a no dudar ni un segundo cada día en llevar al perro al parque, un sitio más alejado de mi casa, y lleno de inconvenientes a esas hora por la cantidad de niños que salían de las escuelas para pasear un perro poco amante de niños y otros canes. Pero eso me daba igual… caminaba y esperaba pacientemente al final del parque la llegada del autobús. El parque está situado en el centro de una barriada y es muy amplio… esta ajardinado con césped y lo surcan caminos de tierra compacta por donde yo paseo cada tarde y noche, al ser césped sin vegetación decorativa, hace que sus árboles parezcan alejados los unos de los otros, pero eso es solo ahora que están podados… pero en otra época se unían en una gran masa arbórea impresionante.
Tiene tres posibles caminos. Es como una estrella de tres puntas unida en el centro, y uno circular que rodea sus bordes haciendo que la estrella se cierre formando una especie de famoso símbolo de la paz. Yo sabía que ella recorría uno cada día,.. Y me situaba en los extremos. Simplemente esperaba parado que ella apareciera por la entrada. En cuanto la veía me dirigía lentamente hacia el camino central y así me hacia el encontradizo. Y me cruzaba con ella así cada día.
Durante dos años he soportado tormentas, lluvia, sol, viento, calor o frio, días imposibles en los cuales aguantar pacientemente su llegada se hacían imposibles.
La chica, con un largo pelo rubio recogido en una alta cola… me cautivo. Desde el primer día que la vi. La veía caminar con ese pelo tan bonito… “Tengo debilidad por el pelo de las mujeres, un pelo bonito es lo primero que me llama la atención de una mujer” su manera de caminar y una chica bastante atractiva hacían que la observara cada día pávido jejeje
Esta chica con su vaivén de cola… me cautivo como caramelo a un niño.
Cada día me preparaba para en un principio saludarla, y justo cuando pasaba a su lado la miraba para encontrar su mirada y decirle un “hola” de una manera normal como jóvenes que se cruzan en una calle cualquiera de cualquier ciudad… pero ella no levantaba su vista del camino.
Todos los días de lunes a viernes repetía la acción en un intento de al menos saludarla. Con el tiempo me di cuenta que ella debía de haber ya notado que se cruzaba conmigo siempre… y pensé que o era tímida o simplemente pasaba de mi. Y algunos días bobamente me hacia el interesante y no me cruzaba con ella,, pero si la veía desde los demás caminos. Y no sé si ella se percato o se percata de ello pero yo ya me canse de mi estupidez y timidez y decidí un día decirle algo.
Y así pensé durante días que podría decirle…
¿Podía decirle que me gustaba?… ¿que tenía un pelo precioso?… ¿que si quería ir al cine algún día?… ¿que no podía estar dos años admirándola sin decirle nada?…y tantas cosas…
Y muchas veces, demasiadas veces… los minutos antes me decía ¡hoy me atreveré! Y me preparaba mentalmente para hacerlo…Y cuando me dirigía hacia ella con lo que le iba a decir bien aprendido de memoria… simplemente me entraba el pánico y pasábamos uno al lado del otro sin siquiera saludarnos.
Y en fin, creo que estaba condenado a verla pasar a mi lado cada día sin poder llegar a saber ni siquiera su nombre.

Pero la duda es…
¿Es tímida?, ¿tiene novio?, ¿pasa de mi?... son tantas las dudas que me quedan…

Ahora ya no la veo pasar. Pero viviendo en el mismo barrio ya solo me queda encontrarme de repente en alguna esquina con ella…

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Puerto Real, Cadiz, Spain